El oro tuvo un buen comienzo en 2026 debido a la creciente incertidumbre geopolítica desde el segundo mandato de Trump, lo que provocó que los inversores y los bancos centrales volvieran a elegir el oro como refugio seguro. La combinación de un dólar más débil, unos tipos de interés en alza y un oro que, sin embargo, sigue subiendo apunta a un cambio gradual hacia un nuevo orden mundial en el que la protección es cada vez más importante que la rentabilidad.







